Datos, datos, datos… ¿por qué escuchamos tanto esa palabra?

Datos, datos, datos… ¡Qué mucho escuchamos el término! Creo que lo escuchamos tanto que a veces nos puede intimidar y hasta se nos olvida lo que realmente significa. Un dato puede ser algo tan sencillo como un número o un caracter. Sin embargo, no es hasta que le ponemos contexto y estructura que entonces se convierte en información y podemos utilizarlos.

En los últimos años, gracias al acceso a internet y dispositivos como computadoras o celulares, la cantidad de datos que se genera ha ido aumentando exponencialmente. Al analizar muchos de estos datos, es posible generar mejores predicciones de cómo estará el clima, conocer mejor cómo se comportan las ventas por internet o estimar el tiempo que nos puede tomar llegar a un lugar. Por esto, no nos debe sorprender que escuchemos tanto el término o que hayan tantos trabajos disponibles relacionados a la recolección, análisis o comunicación de datos. 

Los dueños de negocios quieren aprovechar estos datos para generar más dinero, los periodistas los utilizan para aumentar la credibilidad de sus reportajes, y hasta los políticos lo hacen para tratar de predecir si ganarán una elección. Aunque estos ejemplos quizás pueden parecerte muy lejanos de lo que haces en el día a día, la realidad es que desde pequeños hemos estado expuestos a los datos y a cómo convertirlos en información.

¿Cuándo estabas en la escuela calculabas cuánto necesitabas sacar en un examen final para aprobar una clase? ¿Lograste descubrir la combinación perfecta a la hora de almorzar para que el dinero te rindiera mejor? Y según fuiste creciendo, ¿hacías presupuestos para tus viajes considerando transportación, hotel o comida? ¿Has calculado cuánto tienes que invertir para retirarte cómodamente? Esos ejemplos no son los que a diario vemos en las noticias sobre datos, pero son ejemplos reales. Si has hecho cosas así, no eres completamente nuevo en el tema de datos. Ese es un buen comienzo, y solo tienes que pensar un poco más allá.

El primer paso es conocer los conceptos básicos, ese es uno de los propósitos de esta serie de publicaciones. Mi intención es quitarle el misterio a todas esas palabras intimidantes que nos hacen pensar que el mundo de datos no es para todos. Así que si te interesa aprender, este es un espacio para ti.

Una vez conozcas esos conceptos, te reto a identificar cuáles de ellos pueden ayudarte en lo que haces en tu día a día. Esto puede ser relacionado a tu familia, metas personales o las tareas que realizas en tu trabajo. Luego de eso puedes investigar herramientas y ejemplos que te ayuden a comenzar a implementar análisis de datos en temas que ya conoces. Ese es el segundo propósito de este blog, que puedas conocer herramientas y ver ejemplos de cosas que otras personas han hecho para que tengas inspiración y puedas comenzar lo más rápido posible.

Finalmente, cuando ya domines esa parte te toca pensar en grande. Si te funcionó y ayudó en tu día a día, seguramente será de beneficio para otras personas. Puedes comenzar a ver cuales de las lecciones aprendidas puedes compartir con tu equipo de trabajo, qué cambios puedes hacer en tú organización, o cómo mejorar tu comunidad.

No importa si eres un principiante, curioso, o experto, con este blog pretendo que tengas lo que necesitas para convertir datos en información, y eventualmente esa información en acción. Al fin y al cabo, los datos son simplemente eso, si no hacemos nada con ellos.

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